La lucha por el ascenso en el Grupo 1 de Segunda Federación 2026/27 se presenta como una de las ligas más abiertas e igualadas del fútbol regional español. A diferencia de lo que ocurre en Primera RFEF, donde dos recién descendidos de Segunda División marcan claramente la pauta, aquí el mapa es más difuso: solo un equipo, el Ourense CF, llega tras perder la categoría de Primera Federación la pasada temporada, mientras que otros dos, Sestao River y SD Amorebieta, afrontan ya su segunda campaña consecutiva en Segunda RFEF tras haber descendido en 2025.
El resto de aspirantes llega con argumentos distintos. El Real Oviedo Vetusta fue segundo clasificado la pasada temporada y llegó hasta la final del playoff de ascenso a Primera Federación, cayendo por un contundente 4-0 en el cómputo global ante el CD Coria. El Coruxo también se metió en las eliminatorias como quinto clasificado, aunque cayó en la primera ronda ante el Atlético Baleares. Y a esa lista de aspirantes hay que sumar a los recién ascendidos desde Tercera Federación, con el Portugalete y la Gimnástica Torrelavega como los que llegan con mayor autoridad tras proclamarse campeones con amplísima ventaja en sus respectivos grupos.
La RFEF ha configurado un Grupo 1 formado por 18 clubes de Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco: Arosa, Atlético Astorga, Bergantiños, CD Basconia, Compostela, Coruxo, Deportivo Alavés B, Eibar B, Gernika Club, Gimnástica Torrelavega, Llanera, Marino de Luanco, Ourense CF, Portugalete, Rayo Cantabria, Real Oviedo Vetusta, SD Amorebieta y Sestao River. La competición arrancará a principios de septiembre de 2026.
Entonces, ¿quiénes parten como favoritos para ascender?
¿Quiénes son los favoritos al ascenso del Grupo 1?
Establecer una jerarquía clara es más complicado que en otros grupos de la categoría. No hay ningún equipo que arrastre el peso de un descenso reciente desde el fútbol profesional con una plantilla netamente superior al resto, como sí ocurre en Primera RFEF con la Cultural Leonesa o el Mirandés. Aun así, media docena de proyectos destacan sobre el resto: el Real Oviedo Vetusta, por continuidad y por lo cerca que estuvo del ascenso la pasada temporada; el Ourense CF, por el nivel de plantilla que arrastra de dos cursos en Primera Federación; y Sestao River y Amorebieta, por su reciente pasado en la categoría profesional y por la estructura de clubes con aspiraciones que arrastran del fútbol vasco. A ellos se suman el Coruxo, con un proyecto asentado en la parte alta desde hace varias temporadas, y los recién ascendidos Portugalete y Gimnástica Torrelavega, que llegan con la inercia de campañas dominantes en Tercera Federación.
1. Real Oviedo Vetusta: la espina clavada de una final perdida
El filial del Real Oviedo firmó la temporada 2025/26 más exitosa de su historia reciente en Segunda RFEF. Terminó segundo en la fase regular del Grupo 1 y, ya en el playoff de ascenso a Primera Federación, eliminó al CD Tudelano en una eliminatoria que se resolvió en la prórroga gracias a un doblete de Óscar de la Hera. Ese resultado le metió en la gran final, donde se midió al CD Coria.
La eliminatoria terminó de la peor manera posible: derrota por 3-0 en la ida en tierras extremeñas y un ajustado 0-1 en la vuelta en el Carlos Tartiere, un 4-0 global que certificó el ascenso histórico del club extremeño y dejó a los ovetenses a las puertas de un salto que llevaban años persiguiendo.
Dirigido por Roberto Aguirre, el filial rojiblanco vuelve a encarar la temporada con el objetivo de pelear por las primeras plazas, apoyado en la estructura de cantera de un Real Oviedo que compite en la máxima categoría del fútbol español y que, por tanto, no tiene ningún problema reglamentario para que su filial ascienda a Primera Federación si vuelve a rozarlo.
A favor: conoce perfectamente la exigencia de pelear el ascenso tras la experiencia del año pasado y cuenta con el respaldo estructural del primer equipo. La incógnita: repetir el nivel competitivo de una plantilla joven que, como toda cantera, sufre cada verano la marcha de sus piezas más destacadas hacia el primer equipo o hacia otros clubes. Pronóstico: de nuevo entre los cinco primeros, con el ascenso directo como máxima aspiración tras quedarse tan cerca la pasada campaña.
2. Ourense CF: la exigencia de un club que no se resigna a la Segunda RFEF
El Ourense CF encara el curso con el sabor amargo de un descenso doloroso. Tras dos temporadas consecutivas en Primera Federación —una décima plaza en 2024/25 y un desenlace mucho más duro en 2025/26, con el equipo cerrando la liga regular en la parte baja de la tabla y perdiendo la categoría—, el conjunto que dirige Dani Llácer regresa a Segunda RFEF con la obligación de estar arriba desde el primer día.
El club, con sede en el Estadio O Couto (5.659 espectadores), ha vivido en la última década una escalada meteórica: de Tercera División a Segunda RFEF en 2022 y de ahí a Primera Federación en 2024 tras proclamarse campeón de grupo. Ese ascensor rápido ha dejado una estructura y una base de aficionados acostumbrada a competir arriba, algo que pocos rivales del grupo pueden igualar.
La incógnita pasa por la reconstrucción de la plantilla tras un descenso que, como suele ocurrir, obliga a rebajar la masa salarial y a buscar un equilibrio entre jugadores con experiencia en Primera Federación y las incorporaciones del verano.
A favor: estructura de club habituada a competir en categorías superiores y una afición que no se conforma con la Segunda RFEF. La incógnita: gestionar anímica y deportivamente un descenso reciente sin perder la identidad competitiva de los dos últimos años. Pronóstico: aspirante directo al ascenso, aunque la irregularidad de la última campaña en Primera Federación obliga a la cautela.
3. Sestao River: la reconstrucción de un histórico vizcaíno
El Sestao River completó la pasada temporada su proceso de adaptación tras el descenso desde Primera Federación confirmado en mayo de 2025, cuando el club emitió un comunicado recordando que, "como nuestro querido pueblo, Sestao, siempre ha sido un ejemplo de resiliencia". Con ese curso de transición ya superado, el club vizcaíno afronta 2026/27 con un proyecto renovado.
El banquillo lo ocupará Héctor Urquía, mientras que la dirección deportiva ha remodelado buena parte del vestuario. Entre las incorporaciones destacan Pau Miguélez (procedente de la Gimnástica Segoviana), Gonzalo Zorrilla (que llega precisamente del Amorebieta para reforzar el centro del campo), Adrián Carrión (desde el Real Ávila), Iñaki Legu (con paso por el filial del Alavés) y el delantero Andoni Arzak, procedente del Alavés B. El club ha mantenido, eso sí, un bloque de jugadores identificados con Las Llanas, como Ander Iruarrizaga, Markel Etxeberria o Jon Rojo.
A favor: afición e infraestructura de club recién salido del fútbol profesional, con un mercado de fichajes activo y ambicioso para la categoría. La incógnita: encajar en pocas semanas a un bloque prácticamente nuevo y encontrar automatismos desde el arranque liguero. Pronóstico: candidato a estar en la zona de playoff si la adaptación de los fichajes es rápida.
4. SD Amorebieta: bajar un peldaño sin perder la ambición
El Amorebieta certificó su descenso a Segunda RFEF en la penúltima jornada de la pasada Primera Federación, cuando un tropiezo ante el Barakaldo en el derbi vasco, combinado con el empate del Unionistas frente al Sestao River, dejó la permanencia matemáticamente fuera de su alcance. Los malos resultados como visitante, lejos de su feudo de Urritxe, explican en gran medida esa caída.
Pese al golpe, el club ha optado por la continuidad como seña de identidad: ha renovado a su máximo goleador de la pasada campaña, Ion Etxaniz, un delantero de 35 años que sigue siendo determinante de cara a portería, y mantiene a Aitor Zulaika al frente del banquillo. Amorebieta es, además, uno de los clubes de la zona con más recorrido reciente en categorías superiores —llegó a jugar en Segunda División en 2022/23—, lo que le da una base de gestión y estructura poco habitual en Segunda RFEF.
A favor: experiencia reciente en categorías profesionales y continuidad de su máximo goleador y de su cuerpo técnico. La incógnita: revertir la tendencia de malos resultados a domicilio que le costó la categoría la pasada temporada. Pronóstico: uno de los aspirantes al ascenso directo, aunque necesita mejorar su rendimiento fuera de casa.
5. Coruxo: la solidez de un proyecto instalado arriba
El Coruxo lleva varias temporadas demostrando que su sitio está en la zona noble de la Segunda RFEF. La pasada campaña certificó de nuevo su condición de aspirante al finalizar quinto en la liga regular y clasificarse para el playoff de ascenso, donde cayó en la primera eliminatoria frente al Atlético Baleares (0-3 en Vigo y 1-1 en la vuelta, 1-4 global), un rival que llegaba como segundo clasificado de su grupo.
Para este curso, el club vigués ha optado por una renovación moderada, incorporando jugadores como el delantero I. González, procedente de las categorías inferiores, el centrocampista G. Fernández (desde el Ilicitano) e Izan (llegado del RSD Alcalá), mientras se ha desprendido de piezas como el delantero Gandarillas. El objetivo declarado del club es "consolidar el proyecto y volver a competir en la parte alta de la categoría".
A favor: continuidad de un proyecto que lleva años compitiendo arriba y conocimiento de lo que exige pelear el playoff. La incógnita: dar el salto definitivo y no quedarse, una temporada más, a las puertas del ascenso directo. Pronóstico: de nuevo entre los aspirantes al playoff, con la vista puesta en mejorar la quinta plaza del curso anterior.
6. Portugalete: el campeón que llega con la ambición más alta
Nadie dominó su grupo de Tercera Federación como el Club Portugalete. El equipo dirigido por Egoitz Bilbao certificó el título con cinco jornadas de antelación, con una ventaja de 18 puntos sobre su inmediato perseguidor, convirtiéndose en el primer campeón matemático de toda la categoría. Ese dominio ha llevado al club a planificar el verano con un mercado especialmente activo para tratarse de un recién ascendido.
Entre las incorporaciones destacan varios jugadores procedentes de Segunda RFEF, como Jorge García, que regresa al Portugalete trece años después de su primera etapa, y Oier Erdozia, ambos llegados desde el Sestao River, además del atacante Jon López, formado en la cantera del Eibar, y el centrocampista Ander Honrado, procedente del Arenas de Getxo. A ellos se suman el extremo Aimar Barrera (desde el Salamanca) y el central Anartz Amilibia, junto a varias apuestas jóvenes de Tercera Federación como el portero Kevin Ríos.
A favor: dinámica ganadora, un entrenador que conoce el ascenso reciente y un mercado de fichajes muy superior al de un recién ascendido tipo. La incógnita: el habitual salto de categoría, que en Segunda RFEF suele penalizar a los campeones de Tercera durante las primeras jornadas. Pronóstico: aspirante sorpresa a colarse en la zona de playoff si mantiene el nivel mostrado en Tercera Federación.
Gimnástica Torrelavega, Compostela y Arosa: los posibles tapados
La Gimnástica Torrelavega llega como el otro gran campeón de Tercera Federación de la región. Con 74 de 93 puntos posibles, 72 goles a favor y solo 12 en contra, certificó un ascenso de autoridad con diez puntos de ventaja sobre el Laredo. Al frente del proyecto sigue Mario Gutiérrez Tagle, que suma ya su tercer ascenso a Segunda Federación tras haber logrado antes el de Rayo Cantabria y el del propio Laredo, un aval que lo convierte en uno de los técnicos con más olfato para subir categorías en el fútbol cántabro.
El Compostela regresa a la categoría después de una temporada de celebración en Tercera Federación, aunque afronta el nuevo curso con un cambio importante: Secho, el entrenador que firmó el ascenso, ha dejado el banquillo, que ahora ocupa Carlos de Lerma. El club compostelano ha optado por mantener buena parte del bloque ascendido —con nombres como Pablo Crespo, Adrián Armental, Joaquín Goris, Damián Noya o Juan Parapar— como columna vertebral sobre la que construir el proyecto.
El Arosa protagonizó uno de los ascensos más vibrantes del verano: remontó un 0-2 en contra frente al Céltiga en la última jornada para proclamarse campeón de su grupo de Tercera Federación de forma agónica. Con Rafa Sáez en el banquillo, el conjunto de Vilagarcía de Arousa llega con la moral alta, aunque como en todo recién ascendido, la principal duda es si ese impulso emocional aguantará el ritmo de una categoría más exigente.
Junto a ellos, conviene no perder de vista al Bergantiños, que la pasada temporada certificó su billete a semifinales de la Copa RFEF, un logro que da moral al club coruñés de cara a este curso pese a no haber entrado en la pelea por el ascenso en liga; a la Llanera, que regresa a Segunda RFEF apenas un año después de descender, tras proclamarse campeona de su grupo asturiano de Tercera Federación; y al bloque de filiales del grupo —CD Basconia, Gernika Club, Eibar B y Deportivo Alavés B—, junto a clubes de trayectoria más discreta en los medios como Atlético Astorga, Marino de Luanco y Rayo Cantabria, que compiten con presupuestos y objetivos más modestos pero que cada temporada aportan alguna sorpresa a la categoría.
¿Quién ascenderá desde el Grupo 1?
Favoritos al ascenso directo: Real Oviedo Vetusta y Ourense CF parten con el cartel de principales candidatos, el primero por la solvencia mostrada la pasada temporada y el respaldo de la estructura del Real Oviedo, el segundo por la calidad de plantilla que arrastra de su reciente etapa en Primera Federación.
Principales candidatos al playoff: Sestao River, SD Amorebieta y Coruxo aparecen como los aspirantes con más argumentos para pelear una de las plazas de la promoción, a los que se puede sumar un Portugalete que llega envalentonado tras un campeonato de Tercera Federación sin discusión.
Posibles sorpresas: Gimnástica Torrelavega, Compostela y Arosa, además del siempre competitivo Bergantiños, tienen argumentos para dar la sorpresa si logran adaptarse rápido a la exigencia de la categoría.
Con un solo descendido reciente de Primera Federación y un grupo de aspirantes muy igualado entre sí, el Grupo 1 de Segunda RFEF promete una temporada de máxima igualdad, en la que pequeños detalles —un fichaje que cuaje, una lesión de última hora, un banquillo que encuentre pronto su idea de juego— pueden marcar la diferencia entre pelear el ascenso o quedarse a las puertas, como le ocurrió al Real Oviedo Vetusta la pasada primavera. A 25 de agosto de 2026, con la competición a punto de arrancar, la pelea por subir a Primera Federación se presenta tan abierta como pocas veces en los últimos años.
Noticias relacionadas





